jueves, 11 de octubre de 2007

Una señal.

Fotografía: Arcoiris. FRANCISCO PEREIRA Panchoper@gmail.com

La tarde tarde está plomiza y fría, en la urbe los andantes corren, buscan refugio. Nubes pesadas cubren el cielo. Centellas acompañan estrepitosos truenos y una brisa empapa la ciudad. Lluvia de inicio, lluvia de término, forma serpientes húmedas que ondulan y se arrojan por las calles en búsqueda de su cauce, el destino final.

Agazapado, envuelto en una negra bolsa de basura, los tablones de madera le resguardan de las violentas gotas que desean atropellarle. El cartón que le sirve de colchoneta se humedece con el agua vivaz que se cuela por los bordes del refugio, los periódicos de ayer se pierden en el viento de hoy. El guayabo le acompaña, hinca el tronco resistiendo la brisa. Mira el río meciendo sus aguas, revuelca muñecas sin cabeza, a Superman sin poderes, latas, envases plásticos, una lavadora, objetos que fueron centro del deseo y en alguna época les apreciaron como si tuvieran vida. Ahora son arrastrados por la indiferencia a un destino incierto.

El aguacero arrecia y el río se embravece, sus crestas lo invitan a participar, excitadas desean tomarlo del cuello y arrastrarle. Llevan consigo vida y muerte.

Aún le duele la violenta herida que le hicieran en la cabeza. Siete puntos lo hacen presente en su observación, ante el monótono e intenso repiquetear de las precipitadas gotas. Con la mirada absorta, en trance, así ve pasar la cortina de agua que cae, que lava, arrastra. Allí va la vida muriendo, los olores de las calles, plazas, rastros de pasos rápidos, lentos, alegrías promovidas por el alcohol, lágrimas colgadas en una ducha, rostros lavados, cuerpos seducidos, vestigios de la gente que viven su ciudad y transitan los callejones de su alma. ¡Allí va todo!, esperanzas, desilusiones, río abajo, al encuentro del mar a transitar el ciclo inevitable.

El sólo espera que amaine la tempestad, quedar vivo después de ella y ver si luego le llega una señal.

— ¡Ramón, sube, que el río esta crecío y te puede llevá!

6 comentarios:

Pancho dijo...

Primo que intenso y crudo el relato...entiendo que es continuidad del Mega record a la criolla, muy bueno retratando la dura de realidad de muchos.

Y la foto es espectacular como haces ¿cargas una cámara para todos lados?, de verdad todo un pofesional...

Un fuerte abrazo y nos vemos en el espejo...

Anónimo dijo...

Me equivoqué. Cuando vi la foto pensé que este nuevo post se trataba de las cosas hermosas que también nos trae la lluvia. A mi hija y a mí ese maravilloso arco- iris nos sorprendió saliendo para el colegio a esa hora en que es más duro lidiar con el sueño que con el reloj... pero nos detuvimos, era preferible llegar tarde que dejar pasar ese espectáculo, especialmente desde esa tribuna privilegiada que nos ofrece el Ávila antes de encerrarnos en el carro.
Fue tan grato el regaló que nos dio esa mañana nuestra malquerida ciudad, que Ale lo hizo protagonista de su tarea de lenguaje.
Lástima que para Ramón, lo que trajo la lluvia fue mas miseria, mas frío y mas dolor. ¿No fue suficiente con la mega-torta?

Besos,

Mitch

Mariale divagando dijo...

Francisco, please, pásate por mi blog el fin de semana.
Hay una invitación para todos mis amigos bloggers.

Saludos!

(los que lean esto también están invitados)

feripula de buenos aires dijo...

Cuánto río deberá pasar por debajo de ciertos puentes...
Cómo estás? Vine a conocerte, te ví en lo de Mariale.

Saludos argentinos :)

Ivana Carina dijo...

Me encanta leer, así que acá, desde la Patagonia Argentina, tenés quien te lea los post de tu blog!
Y como dijo feripuladebuenosasires, ví tu comentario en lo de Mariale y me puse a chusmear :P
Me encantó "Una señal"
Estaré pasando! :) Cariños...
Ivana, desde la Patagonia Argentina!

Anónimo dijo...

Pana, me hacía falta una viñeta para un comercial que ahora mismo estoy escribiendo y la aconseguí aquí. Te debo el derecho de autor, aunque procuraré que salga al aire hasta que aprueben la reforma pa´no pagarte nada.

Un saludo desde la incoherencia circular que nos une!!!!

Anónimo es mi primer nombre. jejeje, Lenin