domingo, 7 de junio de 2009

Estertor

Fotografía: Escalera de FRANCISCO PEREIRA. panchoper@gmail.com


Huye en búsqueda de la luz, acelera el paso. El pulso golpea el pecho y redobla en las sienes. Cientos de abejas zumban en sus oídos. Inclina el torso y sus manos se apoyaron en las rodillas, el peso descansa en sus brazos. Se atreve a mirar hacia atrás, de soslayo, sabía que era la presa de su carcelero sin rostro.

Corre por un mundo ignoto. Las hojas vencidas crujen a su paso. Se detiene jadeante y mira el río que marca la frontera. Sincopado sigue el viaje inalterable por su cauce, sosegado e indetenible en un recorrido de ley, sin retorno. Los troncos de los árboles robustos hunden sus raíces y se asen al fondo lodoso de la ribera conectando la tierra con lo infinito. En la bruma espesa, onírica, en medio de la selva plateada, sus ojos se asomaron en su rostro. Entre los bejucos ve un túnel, una escalinata, un destino desconocido.

Piensa en quedar atrapado a merced de su carcelero o subir los peldaños y perecer en la luz para retornar.

Era hora de decidir.

4 comentarios:

Lena dijo...

Se me aceleró el corazón.

bejuco...palabra bella...

Me encantó, Pancho!

Un abrazote!

Pancho dijo...

Me gusto mucho primo....

Abriles dijo...

Huir... retornar...
son lo mismo, no?

Ileana Hernández G. dijo...

Me gusta la imagen de: las hojas vencidas; un recorrido de ley, sin retorno.
No me gusta :se asen al fondo...Sé que es del verbo asir, pero confunde por semejanza fonética.
Está bien logrado hasta su final. felicitaciones.