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Comienza la mente con el inquieto y constante repiquetear de las baquetas en el blancuzco y tenso cuero del redoblante, su pensamiento. Se mantiene distraída entre lo que fue y lo que pudo ser. La hora de armonizar cuerpo y espíritu, ha llegado.
Los pies están desnudos, firmes, arraigados al suelo. Franelilla ceñida al torso. Fina cabellera castaña recogida. Pecho abierto, hombros y cuello de tersa piel florecen al descubierto. Ojos de niña envueltos por sus párpados observan su jardín interior. Frente a su corazón, delicadas manos palma contra palma, dedos contra dedos, en mudra, centra y equilibra la energía que atesora. Inmersa en la verticalidad, Inhala, exhala, profundo y pausado, materia que canaliza para nutrir hasta los más apartados rincones de su ser.
La cadenciosa respiración es metrónomo que indica el compás musical de los movimientos corporales; lentos, rítmicos, limpios, seguros, impregnados de armonía. Inicia la sinfonía con los arpegios que brinda su cadera. Músculos, vértebras, ligamentos, con grácil concordancia se estiran, tensionan y contraen. Se activa la conciencia, cada axón de sus neuronas.
Las nacaradas perlas de sudor surgen espontáneas, resplandecen temblorosas a la luz de las velas, vibran, se deslizan en silencio cauteloso por la frente y entre sus pechos.
El final, que realmente es un comienzo, llega.
En Savasana, entrega pleno su cuerpo laso al universo. Escucha y siente la respiración, pulsan sus muñecas, no hay ayer, no hay mañana, para ella sólo existe ahora en el latir de su corazón.
El redoblante ha cesado en su repique.
Los pies están desnudos, firmes, arraigados al suelo. Franelilla ceñida al torso. Fina cabellera castaña recogida. Pecho abierto, hombros y cuello de tersa piel florecen al descubierto. Ojos de niña envueltos por sus párpados observan su jardín interior. Frente a su corazón, delicadas manos palma contra palma, dedos contra dedos, en mudra, centra y equilibra la energía que atesora. Inmersa en la verticalidad, Inhala, exhala, profundo y pausado, materia que canaliza para nutrir hasta los más apartados rincones de su ser.
La cadenciosa respiración es metrónomo que indica el compás musical de los movimientos corporales; lentos, rítmicos, limpios, seguros, impregnados de armonía. Inicia la sinfonía con los arpegios que brinda su cadera. Músculos, vértebras, ligamentos, con grácil concordancia se estiran, tensionan y contraen. Se activa la conciencia, cada axón de sus neuronas.
Las nacaradas perlas de sudor surgen espontáneas, resplandecen temblorosas a la luz de las velas, vibran, se deslizan en silencio cauteloso por la frente y entre sus pechos.
El final, que realmente es un comienzo, llega.
En Savasana, entrega pleno su cuerpo laso al universo. Escucha y siente la respiración, pulsan sus muñecas, no hay ayer, no hay mañana, para ella sólo existe ahora en el latir de su corazón.
El redoblante ha cesado en su repique.
10 comentarios:
Paco,
Qué contraste con tu anterior post!
!Qué viva el equilibrio! esa rara materia de la que está hecha la felicidad...
Muy buen post, buena descripción de esa búsqueda de la paz interior que de vez en cuando y de en cuando en vez hay que intentar conseguir, en esos momentos que uno debe dedicarse a uno mismo, creo que casi puedo oler el incienso y todo
Un fuerte abrazo
...sin pensar en el pasado que ya pasó ni en el futuro que todavía no llega. Concentrada en el presente, aquí y ahora.
Pax.
La verdad no entendí nada, pero debe ser una historia bonita jajaja, ¿son cosas del yoga???
VG
Me gusta.
Este recuentro con lo intimo.
Con lo profundo, con el ser..
Es ese sentir de tu post el que me ha conmovido.. tan dentro tan ella, tan tuyo tan mio..
pienso volver..
Francisco: jaja,,,tenías razón...me he sentido reflejada en este texto...y de que manera más bonita, con cada una de esas palabras escogidas y enlazadas de primorosa forma, haciendo un precioso tejito tu telar. Enhorabuena, y gracias. Besos.
Pasaba a saludar.
Un abrazo.
Excelente, me encanto eso de que el final que realmente es un comienzo, besos!
Sigues con tu tónica especial de las descripciones. Una verdadera belleza cuando viene desde tu interior, como es el caso del redoblante. Me encantó.
Muy bueno. Un gran conocedor de las sensaciones que produce el redoble musical en personas sensibles. FELICIDADES
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