
Las barras del pensamiento hurtan su libertad. Acostado, sin parpadear mira fijo el bombillo. Sus pupilas lanzan frases grises que revolotean en el filamento incandescente. Las palabras en su mente le queman y sus sombras como eco permanecen.
Se montó en el taburete. Los dedos sudorosos dando saltos giraron el bombillo.
No hay más luz, todo es sombra. Pensó.
Se escuchó un grito.
Ahora es la oscuridad quien lo ataca.
3 comentarios:
He sentido mucho miedo. Besos.
Visitando tu telar. Buena lectura en curso, que por cierto no consigo. Al menos la película me gustó.
Ya que te iniciaste en los cuentos breves, te mandaré el concurso que hay sobre ellos. muy bueno...saludos
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