
Incontenible era la ira de Marcos cuando llegó del taller mecánico. Se desbordaba en sus ojos, en sus gritos, es sus gestos.
—Marcos, deja la arrechera— le dije— la ira te lleva al borde de la violencia. Calmate, haz el amor y no la guerra, libera, transforma toda esa energía.
Marcos me escuchó exaltado, vafeaba, se volteó, entró al baño, cerró con fuerza la puerta. Oí caer la tapa del inodoro. Hubo silencio.
Me quité las panty.
Pasados unos minutos salió del baño, relajado, como si nada hubiere pasado.
Me miró, lo miré, ¿no me entendió?
7 comentarios:
Jajajajajaja que gracioso... ¿Nuestra sociedad está cambiando?, porque hace unos años me reuní con unas amigas mayores que yo y hablaban de cómo evadían estar con sus parejas, ahora cada vez que me reúno con mis amigas, cuentan historias como éstas... ¿ahora ellos huyen de nosotras?
Un beso Francisco!saludos!
jajajaja... cuándo un hombre entiende una mirada?
Control de la ira y sexo....uyyy, una delgada línea divide el placer de la agresión....menos mal que no la entendió jejeje
ay! si la hubiese comprendido!
gracias por visitarme...me ha encantado leerte...
la chica de la foto es Amelie, vaya, Audrey Tatou...no son mis ojos pero dicen que me parezco mucho a ella en todos los sentidos...
besos
Una mirada de esas.. da algo de miedo.. jajaja..
saludos.
Pasaba por aqui y me tope este relato tan sui generis y gracioso ademas jajaja
Saludos Francisco
:) muy bueno, Pancho. Un abrazo.
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